Vida… Hoy te perdono

Estaba llena de sueños inocentes y cartas limpias cuando la conocí pero ella traía dolor impreso en su piel y su alma, luego supe que su amor se llenó de miedo antes de mí.


Desde su interior el exterior era un baile de sombras y luces con música o ruido de fondo que me mostraba pinceladas de un mundo mágico y amenazante. Pero cuando me acariciaba el codo creyendo que era mi nariz yo sentía un amor que no veía. Si su corazón aceleraba, me apuraba en seguir su ritmo para acompañarlo en la tristeza y la alegría.


Meses después la vi. Gracias que no era el cuerpo con espejuelos, capucha y mascarilla que me dio una nalgada sino el rostro mojado que extendió los brazos para acogerme en su seno. Cuando la mano con cables vitamínicos me acarició reconocí el ser que expandió su vientre y desplazó costillas para darme a luz.


De su mano recorrí la cuna, la casa, la calle, con sus palabras largas nombré las cosas de mi pequeño mundo y entre sus letras brotaron mis trazos.


Pero no bastó mi amor para salvarla. En la oscuridad de un cuarto la enfermedad saboreaba su mente y la muerte me ganó en la última partida. Por eso cuando la llevaste dejándome tantos besos y abrazos destinados a su cuerpo, te pregunté ¿Como pudiste hacerme esto a mí, Vida?


Hoy sé. Hoy te perdono.

Tacones ordinarios (Relato)

Es lunes y Amelia lo sabe pero no se levanta de la cama. Los pies se niegan a recorrer los 5m del fregadero a la lavadora que saben de memoria mas la ventana muestra un paisaje nuevo que no percibe su mirada ausente. Y es que cuando la presión externa llama basta no abrir la puerta pero si la presión interna deja su caracola tú entras.


Las palabras del entrevistador le martillan la autoestima. Fue a la cita vestida de ilusión con zapatos nuevos. Pero están buscando una persona extraordinaria para el puesto. No será la primera en alcanzar la meta aunque fuera de la carrera no llegará ni última. Ese hombre gris le robó un día y siete meses de espera.


Vuelve a abrirse la herida que le hizo su papá cuando le dijo que las personas ordinarias no sueñan. De repente nota un parecido entre ellos: ceño fruncido, cabellos inseguros, boca como S acostada, ojos apagados, huella de anillo fugitivo en el dedo sin compromiso. Hombres robados que se convirtieron en ladrones de sueños, avalados por títulos de expertos.


Ella no le agradó, tal vez fueron los tacones azules, pero le dio poder para acabar con su fiesta. ¿No es ideal para el puesto o para él? Ya no importa. Porque su ilusión la levanta y bailan sobre la línea que separa lo ordinario de lo extraordinario, con un nuevo cielo de fondo.

El poder es en mí aunque lo olvide (Homenaje a mi bebé interior)

Hay un camino oscuro cuyo final no veo. Dicen que si avanzo nadie me seguirá, no habrá vuelta, me alejaré de lo conocido, perderé lo conseguido. Pero la oscuridad me asusta menos que esta claridad aparente y voces sordas que ni alumbran ni escuchan.

Entonces cierro los ojos y veo a la bebé Taimyr, desnuda, moviendo brazos y piernas, revoloteando en un sitio como quien se quita el polvo de las alas. Sus manitas agarran lo invisible y sus ojos capturan todo. Estuvo 9 meses en apariencia sola, acompañada de ruidos, silencios, luces, sombras, asustándose cuando el motor de su madre aceleraba o frenaba.

A pesar de todo, se abrió paso a través de un canal oscuro y angosto para nacer. Pujó por salir porque no podía seguir creciendo adentro, su misión estaba afuera, donde es menos seguro porque la luminosidad daña y el ruido ensordece pero puede descubrir su propósito y alumbrar el de otros.

La acuno y guardo cerca de mi corazón que es suyo y siento que se rompe la corteza de mi espalda. Me nacen alas y se mueven a pesar de mi rigidez y resistencia. Empiezo a avanzar por un nuevo túnel, concentrada solo en mis latidos y dejándome guiar por la luz que brilla en mi pecho cuando cierro los ojos. Porque el poder es en mí aunque le olvide. Y es en ti.

Cura mientras sanas

¡Llénate de otros sin vaciarte de ti!
Un don demanda responsabilidad y regala incertidumbre. No sé cuándo voy a empezar o acabar de escribir. Soy un canal, presto un servicio, no tengo salario, no sé cuánto tiempo tendré trabajo. Pero empecé a disfrutar cuando separé mi propósito de escribir para servir de mi oficio de editar. Ya no mutilo ideas porque no son para mí sino para nosotros.

No temas compartir pensamientos y emociones. No sabes a quién curas mientras sanas. Olvida la perfección. Baña tu percepción de autoestima. No lo hagas para ser leído sino para leerte, reescribir o borrar lo que no funciona. No para ser reconocido sino porque te conoces y aceptas. No para vaciarte sino porque estás lleno. No para ser amado sino porque eres amor.

Alaba el talento ajeno mas invierte tiempo y recursos en ti. Trabaja con la herramienta que quieres dominar hasta que sea extensión de tu brazo. Estudia el arte que quieres aprender hasta que puedas enseñarlo, y sé un estudiante eterno. Mantén tu curiosidad despierta, tu asombro atento.

No tienes que tener un don reconocido o desconocido. Desarrolla la habilidad que te conecta con tu propósito y tendrás más que quien tiene talento pero no propósito. ¡No dejes para luego lo que puedes hacer ahora! ¡Llénate de otros sin vaciarte de ti!

Somos el ombligo del mundo

Vive de instante en instante. Llama de puerta en puerta. No esperes la oportunidad conocida, puede que venga disfrazada de error o crisis y no la reconozcas, si demora búscala. Sé un creador consciente de camino. Conecta con eso que te hace tan feliz que lo harías gratis y hazlo sin esperar nada, sí, porque lo que amas te corresponderá cuando estés dispuesto a pagar una fortuna en tiempo o recursos por hacerlo, y a renunciar al todo de otros por la NADA que es tu TODO. No te acostumbres a lo que no te gusta para tener, compras monedas con horas y en la farmacia no venden salud. Parte como si alcanzaras la meta, hay carreras que duran una vida, y final es principio y viceversa. Recuerda que un 80 tiene el valor de un 100 cuando se empezó de cero o la puerta se cerró antes en 99. Anda ligero, carga amor, no pesa, y cartas de perdón, una no alcanza para el viaje, y con las piedras de culpa repara el sendero de tus padres para ti y tus hijos. No te desgastes buscando seguidores, anda solo, acostúmbrate a ti, nadie despierta más curiosidad que quien disfruta de su propia compañía. Y acepta que quien llega no viene a encontrarte sino a encontrarse! Quédate donde ERES y con quien te deja SER. Pero grábate de nuevo que eres el ombligo del mundo y yo también.

Nos + otros = UNO

No eres esas paredes con techo ni los 70 abrigos que pasean con 140 zapatos ni tanto árbol impreso y metal grabado que compra pan, no saciedad. ERES.


DEJAS DE SER CUANDO te identificas como hombre o mujer, te apegas a cosas y cosos, actúas como que mereces todo, te enojas cuando las estrellas no constelan a tu favor, apagas la llama en el ojo ajeno con la ceniza del tuyo y persigues a otros para no estar solo.


Cuando centras tu atención en algo o alguien te pierdes. Al seguir a una persona recorres su camino y siempre quedas segundo. Seguí a muchos y me extravié porque algunos no sabían a dónde iban y si daban la vuelta yo giraba. Me sacrifiqué por conservarlos y los culpé cuando aumentaron el ritmo y no les pude alcanzar.


Sola en medio de la pista, entendí. No solo corría otras carreras, también mantenía una velocidad ajena. No podía identificar señales que no eran para mí. Estaba violando mi naturaleza, ahogando mis instintos, silenciando mis voces. Persiguiendo ser recordada me olvidé.


Me separé de todos y todo para dar sentido a mi vida buscando afuera lo que es adentro. Ahora sé que siempre estoy en casa. Casa soy, hogar soy, familia soy mas nada ni nadie me pertenece. En el vacío estoy llena de ti, de todos, de mí. Siempre SOMOS. “Nosotros = nos + otros”, dueños de nada!

Des/arma las palabras para que no (te) dañen

Ya no creamos palabras pero cansados de repetir las mismas desempolvamos el diccionario y resucitamos las que usaron nuestros abuelos para dar sentido a lo inexplicable.


Hace tiempo desordeno palabras, despeino mi vocabulario sin miedo al qué dirán. ¿Palabras nuevas? Lo dudo. Me lastiman las palabras que ya dolieron porque es fácil olvidar lo aprendido (cómo calcular un coseno, una tangente), difícil es olvidar lo sentido.


Vinculamos los discursos a emociones, recordamos más cómo nos lo dijeron que lo dicho. “Eres un alma” en un grito puede grabarse como “Eres un arma”.
La palabra no es el problema sino los recuerdos asociados y tú la esconderás pero tarde o temprano te encontrarás con ella porque otros la pasearán. Solo dejará de lastimarte la palabra dura cuando cambies la emoción. Saca a decir en nuevo escenario la que lastimó y, con amor y alegría, ella cerrará su herida.


No te identifiques con tonto, lento, inútil; son vocablos no verdades; si no te gustan no los uses. Desarma una palabra que asocias a un contexto doloroso y arma una que de nuevo sentido a lo viejo. Por ej. la palabra “locura” hoy para mí significa “lo cura todo”, pues ¡el loco de casa viste al resto de cordura!


Las palabras construyen apariencias pero no construyen mis experiencias sin mi consentimiento.

A 10 mil horas del comienzo

Anoche tomé conciencia de las 10 mil horas que menciona Malcolm Gladwell en “Fuera de serie”, explica por qué unos tienen éxito y otros no.


Desde pequeña amé los libros, sus aromas, lomos de colores, letras a relieve. Sabía leer y escribir a los 4 años pero aprendí en casa. Mamá, abuelas y bisabuela pusieron su atención donde puse mi interés. Si no me hubiesen dedicado tiempo habría aprendido en la escuela con 6 años como otros niños.


De día mi bisabuela me contaba recuerdos y mi padrastro me narraba un cuento mágico cada noche. Plantaron en mí la semilla de la fantasía y el amor por las historias. Mamá jugaba conmigo a las palabras. Entre risas y caricias amplió mi vocabulario y dicción.


Durante 10 años recibí clases particulares luego de la escuela y éramos pobres. Una maestra al notar mi interés en la lengua española me dictaba 100 palabras cada tarde, tenía que escribir antónimo y sinónimo de todas. Otro maestro me pedía una narración. Años después papá mecanografió mis manuscritos.

Devoré “El tesoro de la juventud” que antes leyeron mi abuelo y mi padre así como los libros de literatura universal que dormían en mi cabecera, si no hubiese tenido que ir a la biblioteca, tal vez.


Cuando la realidad se hizo inhabitable encontré hogar y abrigo entre mis letras, canales de mi amor, dolor y miedo. Estaba lista.

¿Por qué te lo cuento? Porque nací con una vocación pero tuve cultivadores sabios que supieron regarla con agua pura y poner a mi alcance los nutrientes imprescindibles.


También era muy buena en las ciencias y me encantaban, de haber dedicado tanto tiempo y atención a ellas, tal vez hoy fuese matemática, física, química o bióloga. Porque cuando otros niños jugaban al aire libre yo estaba leyendo, cuando hasta la noche dormía, yo estaba escribiendo.


Tenía una necesidad infinita de llenar mi vacío y empecé a salvar a mis personajes de sus mundos también imposibles! De no haber aprendido tantas palabras a temprana edad, con sus sinónimos y antónimos, de no haber estudiado todos los tomos de gramática castellana de diferentes épocas y de no haber leído a los mejores autores de antes y ahora, no hubiese aprendido las herramientas para alimentar y pulir mi vocación.


Llevo más de 10 mil horas escribiendo y leyendo pero, aunque muchos consideran que me han faltado oportunidades, cuando me ofrecieron las mejores becas para escritores de mi país, estaba lista, cuando me ofrecieron un puesto en la editorial de mis sueños, ¡estaba lista!


Estás listo para la oportunidad anhelada? Lo que haces te conduce a lo que deseas? Recuerda: los sueños se construyen despierto!

Basta de medidas

Por una vez no analices, siente; no dividas, suma; no esperes en la puerta, empuja; deja la agenda, descansa; salta la norma, destranca la creatividad. Libera tu poesía, danza entre letras, acordes, pinturas o arcillas. SÉ sin qués, cómos, dóndes y cuándos. Ríete contigo y báñate en tu valle de lágrimas porque hay manual para aprender a nadar pero no para vivir.

Olvida qué sabes y experimenta. Las abejas no están diseñadas para volar ni las hormigas para cargar pero no lo saben. Que no te cuenten el olor del jazmín, el sabor del mar, el poder del amor. El conocimiento es nada si no eres feliz.

Basta de ser a medida, sentir a medida, dar a medida, medirte con medidas ajenas. Ninguna regla limita más que la que enumera fracasos, ninguna balanza ofende más que la que pesa el cuerpo, ninguna crítica duele más que la que masticas sobre ti.

No tienes que ser tu mejor versión sino enamorarte de tu peor versión y no autosabotearte ni autocensurarte ni ofenderte si te equivocas, tampoco repetir palabras que arreglan otras vidas pero te aprietan como corsé.

Basta de reprender, reprimir y consentir maltratos propios o ajenos. Necesitas abrazos no empujones. Es hora de empatizar contigo, darte un masaje si tropiezas y un beso cuando despiertas. Eres todo lo que necesitas. ¡Confía en ti!

Cumplido (Relato)

Él guarda la cartera en el bolsillo del pantalón y arriba al ómnibus con mirada vaga. En su interior chocan olas de playas opuestas, sus palabras se estrellan contra dientes apretados. La sociedad del veterano le recortó la ayuda económica. Tendrá que comer una vez al día, dejar de ir al cine.
Ocupa un asiento con ventanilla y ve a una mujer corriendo con shorts y bolso tamaño paracaídas. “Le falta la antorcha para encender la llama olímpica”, piensa y cuando el autobús se detiene observa los novios en el banco de la parada. “Todo tiene que ver con el amor”.
De pronto la mujer que corría avanza por el pasillo arrastrando el paracaídas y se sienta a su lado. Abre una libreta y con el lápiz que enrollaba su cabello escribe “cumplido” bajo sueño #13: “alcanzar un ómnibus en movimiento”. El sueño #12: “besar a un desconocido” está vacío.
“Juventud: tesoro ido” piensa él y recuesta la cabeza con los ojos cerrados. Si no halla trabajo perderá la cama donde se desvela. Pero el beso de la mujer que corre a la puerta de salida le humedece los labios.
Al incorporarse descubre la libreta. En la portada lee: “165 sueños antes de morir”. Desde la ventanilla la ve comprando flores. El sueño #14 es visitar una tumba sin nombre. Él escribe “cumplido” bajo el #12 y llora mientras ella sonríe.

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